"La buena didáctica es aquella que deja que el pensamiento del otro no se interrumpa y que le permite, sin notarlo, ir tomando buena dirección"

miércoles, 18 de enero de 2012

Planificación didáctica y diseño curricular

Algo muy propio del Trabajo Social es la necesidad de realizar proyectos cuyo objetivo principal es el de mejorar la realidad en la cual vivimos. Tales proyectos son muy diversos y dispares unos de otros en cuanto a sus objetivos, fines, metodología, etc. pero el rasgo común que comparten todos ellos es que por muy diversos que sean todos tienen que reunir ciertas características que es lo que los hace ser proyectos.

Para comprender mejor lo que es un proyecto educativo, puedo decir que es un avance anticipado de las acciones a realizar para conseguir unos determinados objetivos. En todo caso, este formará siempre una unidad en sí mismo, ya que persigue una serie de objetivos, para cuyo logro efectivo requiere una estructura interna organizada.

Este además se puede entender como un plan de trabajo con carácter de propuesta que tiene una serie de elementos necesarios, los cuales tratan de conseguir unos determinados objetivos. Estos tienen la función, además, de prever, orientar, y preparar bien el recorrido que se va a seguir en el desarrollo del proyecto.

Una vez explicada la definición de lo que es un proyecto educativo, he de decir que todo proyecto está compuesto siempre por:

  1. Descripción de la finalidad del proyecto.
  2. Adaptación del proyecto a las características del entorno y a las personas que lo van a llevar a cabo.
  3. Datos e informaciones técnicas para el mejor desarrollo del proyecto, así como una serie de instrumentos de recogida de datos.
  4. Recursos mínimos imprescindibles
  5. Temporalización precisa acerca del desarrollo del proyecto.

Una de los principales características de este tipo de proyectos es que son proyectos de carácter social, es decir, que afectan al ser humano y a sus condiciones de vida, así como a sus valores. Es decir, son proyectos que contribuyen a configurar la cultura de cualquier pueblo.

Estos deben intentar cubrir las necesidades básicas del individuo, siento las estas la salud, la educación, el empleo y la vivienda. Tras estas, existen otro tipo de necesidades consideradas secundarias siendo estas la dignidad, el autoestima, el aprecio, la seguridad, la consideración, la capacidad de encontrar sentido a la vida y al mundo que nos rodea, etc.

Todo este conjunto de necesidades son muy importantes para el ser humano, sin embargo, la noción de necesidad varía en el espacio y en el tiempo.

La primera fase de todo proyecto educativo es la fase previa o de diagnóstico. En ella se intenta reconocer lo máximo posible la situación existente de nuestro objeto de estudio, es decir, la realidad que se va a estudiar, las personas y sus características, el entorno, y las diferentes circunstancias. En todo diagnóstico se deben observar los siguientes factores:

-Las necesidades existentes
-El establecimiento de prioridades
-Las causas principales originarias del problema, y que a su vez continúan manteniendo la situación de carencia.
-Delimitación del problema
-El problema desde distintas perspectivas, además de la situación social y el contexto que lo engloba
-Tener en cuenta la teoría correspondiente a dicho problema
-Prever tanto la sociedad que sufre dicho problema como los distintos recursos a utilizar
-Ubicar el proyecto de forma adecuada.

Antes de comenzar cualquier proyecto de tipo socio-educativo, es muy importante realizar un análisis de necesidades formativas de todo tipo. Todas ellas darán lugar posteriormente a una serie de competencias, entendidas como la capacidad que se desarrolla en una persona, la cual le permite desempeñar actividades de cualquier tipo, ya sean laborales, deportivas, sociales, etc, de forma eficaz y productiva.

Dentro de todo este conjunto de competencias, estas pueden ser diferenciadas en dos: genéricas que son las que se refieren a los conocimientos, habilidades y actitudes básicas para cualquier sujeto en la realización de multitud de ocupaciones, y específicas, las cuales se refieren a todas esas habilidades y conocimientos internos en cada una de las múltiples ocupaciones que se desarrollan en la vida diaria.

Una vez hecha esta distinción, es necesario mencionar que para detectar todas esas necesidades expuestas anteriormente hay que tener en cuenta la diferencia que existe entre perfil ideal necesario y perfil real.

Otro aspecto importante que debemos tener en cuenta es que cuando realizamos una detección de necesidades, debemos ser prioritarios con aquellas que sean más urgentes. En muchos casos, lo que ocurre es que nos cuesta identificar cuales son esas necesidades más urgentes. Para ello, el educador/a social debe adoptar una actitud discriminativa, de indagación y , sobre todo, de investigación. Esto en muchas ocasiones puede ser un tema muy subjetivo porque cada persona determinará lo que es prioritario y lo que no en función de su propia visión. Por ello, hay que tratar de ser lo más objetivos posibles a la hora de desempeñar esta tarea.

Además de los objetivos que se derivarán de dichas necesidades, el establecimiento de las mismas depende en gran medida de las posibilidades con las que contamos. Es importante ser realista y saber ciertamente que es lo que tenemos a nuestro alcance y lo que no, aunque aveces esto resulta un poco difícil, estableciéndose así un juego entre el realismo y la utopía.

Por ello, analizar necesidades se convierte en la formulación del objeto de estudio de forma clara y concreta. Esta formulación se obtiene a partir de la teoría extraída del tema y, sobre todo, de la experiencia. La observación se convierte así en un recurso importante que nos ayuda a identificar la mayoría de los problemas.

Cuando comenzamos a recoger la información necesaria para nuestro proyecto, en primer lugar se debe hacer una exploración por las distintas fuentes, como serían lecturas sobre el colectivo objeto de intervención con el que trabajamos para después llegar a la formulación de necesidades. Esto nos permite tomar conciencia de la realidad con la que vamos a trabajar y acercarnos a ella para intentar lograr ser objetivos en el trabajo con ella. Para conseguir esto, también en importante tener en cuenta la motivación que tengas las personas con las que vamos a trabajar.

Tras la formulación del problema de objeto de intervención, debemos plantearnos, además del conocimiento teórico y práctico de quien va a desarrollar el proyecto, la relevancia social que este va a tener y el tiempo con el que contamos. Esta etapa de análisis de necesidades se convierte así en una fase compleja puesto que exige un alto grado de dedicación y voluntad para poder terminar acercándose al colectivo. Tal su complejidad, que es necesaria su división en varías etapas:

  1. Descripción del contexto en el que surge: Esta debe ser breve y debe ubicar al colectivo en una zona concreta y específica. Se deben analizar las diferentes variables de contexto.
  2. Recogida de información sobre el problema: Debe recogerse información tanto fuentes científicas como de los informantes clave.
  3. Escribir el problema: Con esto se pretende precisar y clarificar nuestro pensamiento.
  4. Ubicación de la situación: Es necesario precisar ciertos datos específicos del lugar sobre el que vamos a intervenir.
  5. Revisar la bibliografía: Gracias a ello podremos tener una visión más amplia del problema y de su posible solución.
  6. Prever la población: Debemos analizar rigurosamente la población con la que vamos a trabajar, así como sus necesidades y rasgos más importantes.
  7. Prever los recursos: Se debe hacer desde el primer momento de la fase de diagnóstico.


Una vez completada la recogida de información, la detección de necesidades, la formulación de los objetivos, analizado el contexto y las características del colectivo con el que vamos a trabajar, etc, ese procede a la fase de planificación o elaboración del diseño curricular.

Planificar consiste en diseñar la base para la ejecución y desarrollo del programa. Dicha planificación trata de conseguir diferentes objetivos, tales como:

-Precisar los resultados que se quieren obtener
-Elaborar las orientaciones y las normas de actuación
-Definir el papel que le corresponde a los diferentes sectores implicados en el proyecto.
-Prever las situaciones posibles y llevar a cabo estrategias de corrección.

Una vez que hayamos completado el ámbito de mejora, es decir, el contenido, se pasa a la fijación del proceso que se debe seguir para llevarlo a la práctica.

A su vez, la planificación supone también el establecimiento de objetivos formativos. Estos surgen a partir de las necesidades obtenidas y tratan de dar respuesta y soluciones a ellas. Estos objetivos citados están haciendo referencia además a una serie de conocimientos, habilidades y actitudes que la persona debe adquirir durante el proceso educativo para desarrollar acciones.

Todos estos objetivos establecidos en los programas educativos deben de ser realistas, manejables, evaluables, tener plazos de tiempo, coherencia y deben formularse en términos del beneficiario del aprendizaje. A su vez, los objetivos pueden ser generales, específicos y operativos.

La priorización y temporalización de objetivos deben realizarse tras tomar las decisiones pertinentes acerca de las necesidades formativas detectadas.

Tras establecer los diferentes objetivos a desarrollar, se establecen los contenidos necesarios para que se desarrollen aprendizajes que terminen eliminando las carencias. Los contenidos son entendidos como el conjunto de conocimientos y experiencias ofrecidos al grupo de participantes tratando así de lograr los objetivos planteados, teniendo en cuenta así los elementos conceptuales o de conocimiento, procedimentales y actitudinales.
Los contenidos conceptuales de encargan principalmente de recoger los hechos conceptuales y los principios, los contenidos procedimentales señalan los procedimientos y las estrategias de enseñanza y, por último, los contenidos actitudinales señalan los valores y las actitudes.

A la hora de seleccionar los diferentes contenidos que van a ir inmersos en un proyecto, debemos ser conscientes de las necesidades de las personas que van a participar en él y las diferentes unidades de competencia a desarrollar. Además, es imprescindible que entre los contenidos exista una cohesión interna.

Dentro de un proyecto, a los contenidos le sigue la metodología. Esta son las diferentes formas que cada uno de nosotros tenemos para llevar a cabo la acción educativa, es decir, las maneras de realizar nuestra intervención.

Cuando hablamos de metodología, esta la podemos diferenciar en metodologías didácticas o de enseñanza.

Además, dentro de la metodología se han planteado una serie de principios metodológicos en dónde el educador debe basarse y orientarse para planificar sus actividades educativas.

Tras todo esto, se procede al diseño de actividades didácticas. Estas son cualquier tarea realizada por el educador durante la fase activa de la intervención didáctica. A la hora de diseñar las diferentes actividades de enseñanza-aprendizaje, debemos tener en cuenta los criterios metodológicos, las características del grupo y los medios de los que disponemos.

Las actividades didácticas se pueden clasificar de la siguiente forma: Según el sujeto principal en la actividad, pueden ser actividades del educador, de los educandos y conjuntas. En función de la composición de esta, puede ser actividad individual o colectiva, y según el código lingüístico que esta posea, pueden ser actividades simbólicas, dinámicas o icónicas.

Las diferentes actividades que se establecen en un programa educativo no pueden ser escogidas al azar sino que están guiadas por una serie de criterios racionales, conocidos como criterios de selección de actividades. Además de organizarse, las actividades deben organizarse en el tiempo y en el espacio. Según la organización en el tiempo, las actividades deben contar con tres etapas: Etapa inicial o de motivación, de desarrollo y de conclusión.

Las actividades pueden ser de todo tipo y responder a finalidades muy distintas. La elección de un tipo de actividad u otro debe ir en relación con lo que pretendamos en cada fase del proceso de enseñanza-aprendizaje. Algunas de ellas pueden ser:

-Actividades de introducción para ayudar a la motivación´
-Actividades que tengan como fin el conocimiento de los aprendizajes previos de los educandos
-Actividades que fomenten la interrogación y el planteamiento
-Etc

Es necesario tener en cuenta que una misma actividad puede cumplir varias funciones. Además, puedo decir que también existen estrategias metodológicas, tales como el estudio de casos o estudio de problemas o incidentes críticos, la simulación, los centros de interés, el método de proyectos, la investigación del medio, el juego, los talleres y seminarios, y la investigación participativa.

Es importante, además, que en todo programa socio-educativo se incluyan los medios didácticos y los recursos educativos. Sus principales funciones serían:

-Proporcionar información
-Guiar los aprendizajes de los estudiantes
-Ejercitar las habilidades
-Motivar
-Servir para evaluar
-Proporcionar simulaciones
-Proporcionar entornos para la expresión y la creación.

Todos estos medios didácticos y recursos educativos se pueden agrupar principalmente en tres categorías: Materiales convencionales, materiales audiovisuales y las nuevas tecnologías.

A la hora de seleccionar los recursos, resulta necesario contemplar los intereses, capacidades y motivaciones de los destinatarios, provocando así que una buena selección y distribución de los materiales atienda a la gran diversidad. Todos estos medios además deben de tener en cuenta en contexto.

Otro apartado muy importante es la selección de los recursos humanos. Estos son las personas vinculadas a la elaboración, gestión y aplicación del programa. Durante la planificación, siempre debemos dejar constancia sobre quienes van a realizar cada parte del programa y quien va a gestionar dicha parte. En el programa, es necesario que queden bien definidas cada una de las funciones y tareas de los componentes que conforman el equipo, así como su consiguiente designación de personas responsables de cada una de ellas.

Otro elemento básico es el presupuesto. Este debe organizarse por grupos comunes llamadas partidas. Las diferentes partidas dadas en todos los presupuestos son los recursos materiales, los honorarios profesionales y otros gastos.   

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